Aunque el presidente del Senado, Gerardo Fernández Noroña, solicitó la reinstalación de 13 trabajadoras despedidas, la Cámara las liquidó un mes después.
Trabajadoras de limpieza despedidas por el Senado fueron liquidadas por esa Cámara, pese a que el presidente de la Mesa Directiva, Gerardo Fernández Noroña, aseguró que dio la orden de que las reinstalaran.
El Senado consumó este 1 de abril la relación con las 13 mujeres que tuvieron que asistir ante el Tribunal Federal de Conciliación y Arbitraje (TFCA) con la petición de ser reinstaladas en sus puestos de trabajo; sin embargo, los abogados de dicha Cámara, Julio César Rodríguez Sierra y Salvador Equihua Montoya, acudieron con la única encomienda de entregarles unos cheques de liquidación con fecha del 27 de marzo.
En el grupo de mujeres hay algunas que llevaban hasta 14 años en las labores de limpieza del Senado, que permanecieron subcontratadas por la Cámara a través de otra empresa gubernamental (Fonatur S.A. de C.V.). Las trabajadoras fueron despedidas el 28 de febrero, dos meses después de que el coordinador de la bancada de Morena, Adán Augusto López Hernández, les había prometido que pasarían a ser parte de las empleadas de confianza.
“Se burlaron de nosotras. Nos dieron una esperanza que nunca llegó. El senador Noroña dijo una cosa. Yo no sé si las órdenes o el senador Noroña no tiene ni voz ni voto, ahí no se hicieron sus órdenes. No tiene autoridad. Tienen más autoridad otra gente que ellos”, dijo decepcionada María Alicia Galicia Ramírez, quien desde hace tres años limpiaba las instalaciones del Senado.
“Nosotros no pedíamos una liquidación, pedíamos trabajo”, añadió Odette Ramírez, una de las más jóvenes, quien lamentó que ya no tiene una guardería para dejar a su bebé mientras labora. “Solamente jugaron con mis sentimientos. A dos meses que el Senado nos absorbió nos dicen que ya no requieren de nuestros servicios. Preguntamos con quién podemos hablar, quién nos puede atender y nadie nos dio la opción”.
Entre las trabajadoras despedidas también se encuentra la señora Gabriela Espinosa Ruiz, quien tiene una discapacidad motriz en la cadera que le limita realizar algunas actividades de limpieza en muros y canceles (Espondiloartropatía degenerativa de columna lumbo sacra espondilolistesis) y que en un momento requirió la intervención del Consejo Nacional para Prevenir al Discriminación ante el hostigamiento laboral que recibía por parte de su supervisor directo.
“Yo duré dos años sufriendo el acoso, no respetaron lo que me habían comentado de que ya no me iba a tener trabajando tanto, exagerado”, lamentó la mujer, de 55 años de edad.
“Si el mismo presidente de la Cámara de Senadores, las promesas que hizo, ya ni siquiera él pudo darnos la cara… y nadie, ni el senador Augusto (López Hernández), como que somos unas simples empleadas de limpieza, que no tenemos derecho. Nos pisaron absolutamente todos nuestros derechos”, enfatizó.
La señora Gabriela vive con un nieto de ocho años y apoya a su hermana con cáncer. Le preocupa no poder seguir pagando por fuera su seguro laboral para poderse pensionar.
Desde el 28 de marzo cuando las mujeres fueron despedidas, tres de ellas acudieron al Tribunal Federal de Conciliación y Arbitraje para solicitar su reinstalación. Obtuvieron una cita pero los representantes legales del Senado acudieron solo con la autorización de entregarles un cheque de liquidación, según dijeron.
La señora Griselda Villavicencio, quien se mantuvo 8 años subcontratada por el Senado, recordó que el día que el senador Adán Augusto López Hernández anunció en tribuna que contratarían de forma directa a las trabajadoras de limpieza no pudo escuchar porque ellas no tenían autorización de distraerse de sus tareas para atender lo que dicen los legisladores. Pero minutos después, empleados del Senado la felicitaron porque supuestamente estaría mejor.
Quiso ser cautelosa pero sí se ilusionó. Hoy, tras su despido, dijo que su prioridad es atender a su hijo de 15 años de edad, con quien dice, se ha distanciado por su trabajo.
“Tengo que buscar un psicólogo para que me ayude con el estado emocional de mi hijo, porque para él ahorita yo soy una desconocida. No me conoce para nada. Todo por mi trabajo, para que me hagan esto… no se vale”.
“Es muy triste que te digan ‘disfruta lo votado"
La señora Carmen Loyola, quien trabajó una década en el Senado, dijo sentirse muy triste y decepcionada, sobre todo porque ella pertenece al movimiento político que hoy controla el Congreso.
Fue representante del “gobierno legítimo” que impulsó el expresidente Andrés Manuel López Obrador tras las elecciones de 2006; también, promotora territorial para la creación del partido Morena y los comicios presidenciales de 2012, 2018 y 2024, cuyos votos empujaron a la hoy coalición oficialista a obtener el mayor número de espacios en el Senado.
“Un personal me dijo ‘disfruta lo votado’ y caminé otros pasos más cerca del Senado y me encontré más personal y me dijeron lo mismo. Es muy triste que te digan ‘disfruta lo votado’, porque la desilusión es al 100 por ciento (…) Mi familia y yo siempre hemos apoyado a López Obrador, por lo consiguiente hemos apoyado a sus candidatos. Al quedar López Obrador quedó toda su gente, al quedar Claudia Sheinbaum quedó toda la gente de Morena, ¿y así es como nos pagan?, ¿así es como nos pagan a los votantes, despidiéndonos de un trabajo?”, cuestionó.
En diciembre de 2024, cuando los senadores morenistas Adán Augusto López Hernández y Gerardo Fernández Noroña formalizaron el anuncio de que el Senado dejaría de subcontratar a cientos de empleadas de limpieza y mantenimiento, la señora Carmen estaba a unos metros de ellos. Escuchó de cerca cuando el senador Gerardo Fernández Noroña les recomendó que no permitieran más abusos y que se organizaran. Se sintió ilusionada, pensó que por fin, tras 10 años subcontratada, mejoraría su situación.
Carmen Loyola y las otras trabajadoras despedidas acusan abusos, agresiones y humillaciones por parte de las personas supervisoras que continuaron en la Cámara.
“El personal se aguanta por necesidad, pero ahí dentro hay mucho personal que sufre todos estos maltratos y no hay quién los escuche, no hay quién los haga valer. Fue un despido injustificado, ellos lo saben, recio y quedito lo digo: fue un despido injustificado (…) No hay justicia como tal, ni siendo el Senado, me queda claro que no hay, no hay ningún tipo de justicia ahí. Es muy triste que te digan disfruta lo votado porque la desilusión es al 100 por ciento. Mi familia ayer me decía ‘no te preocupes, el senador ya pidió su reinstalación, no creo que se pasen por el arco del triunfo la reinstalación que está pidiendo el senador Noroña’. Y mire…”.
Ellas son las 13 mujeres despedidas y los años de antigüedad como trabajadoras de limpieza en el Senado:
- Susana Moreno Hernández, 14 años.
- Carmen Loyola Rodríguez, 10 años.
- Griselda Villavicencio, 8 años.
- Fabiola Franco Centeno, 7 años.
- Adela Castillo Salazar, 7 años.
- María Guadalupe Hernández Pérez, 4 años con 4 meses.
- Gabriela Espinosa Ruiz, 1 años con 8 meses.
- Galería Ramírez María Alicia, 3 años con 10 meses
- Pérez García Mirna, 2 años 10 meses.
- Gloria Analí Ronquillo Espino, 2 años, 6 meses.
- Espinosa Romero Belén, 2 años.
- Odette Ramírez Puc, 6 meses.
- Fabiola Hernández Madrigal.
FUENTE: ANIMAL POLÍTICO.
AUTOR: ANDRO AGUILAR.
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