Teresa González Murillo, lideresa de los comerciantes ambulantes en Guadalajara, buscaba a su hermano desde 2024. Este miércoles falleció, cinco días después de haber sufrido un atentado.
Hace apenas dos semanas, Teresa González Murillo participó en la manifestación convocada por el luto nacional tras el hallazgo del rancho Izaguirre de Teuchitlán, Jalisco. Era una de las ciudadanas y activistas que participaron en el mitin realizado en Guadalajara. Tomó el micrófono, expresó su indignación y llamó a los demás a no rendirse.
“Seguiremos luchando, no descansen, no cesen, exijámosles, somos más pueblo que gobierno”, exclamó usando un altavoz, con la rabia contenida tras meses de buscar infructuosamente a su hermano, desaparecido el 2 de septiembre de 2024.
Unos días después de aquella manifestación, durante la noche del jueves 27 de marzo, tres sujetos armados ingresaron a su domicilio, ubicado en la colonia San Marcos, de Guadalajara, y tras un forcejeo le dispararon en el rostro. Falleció cinco días después, el 2 de abril, mientras permanecía internada en un hospital público.
“Teresita”, como le decían sus amigos y conocidos, tenía 53 años y en los últimos meses se había dedicado a buscar a su hermano, Jaime González Murillo, de 40 años, quién fue visto por última vez en los alrededores del centro histórico de Guadalajara. Como muchas fichas de búsqueda que se han venido multiplicando en Jalisco en los últimos años, la suya agrega una peculiaridad sobre la ropa que vestía: “Playera blanca y bermuda beige”.
La ausencia de su familiar la llevó este año a integrarse al colectivo jalisciense Luz de Esperanza, enfocado en buscar personas desaparecidas. Héctor Flores, cofundador del colectivo, reconoció que previamente la buscadorahabía recibido amenazas, un dato que también fue confirmado por un testimonio a la Fiscalía de Jalisco.
Con su partida dejó a un hijo mayor de edad, y a otras dos menores de edad, que dependían de sus cuidados y sus ingresos generados en el comercio informal.
También conocida como “La Fayuquera”, era una de las líderes de comerciantes ambulantes del Centro Histórico de Guadalajara, pues su familia fue una de las pioneras en el negocio. Actualmente 10 de sus hermanos siguen relacionados al control y comercio informal en la zona.
Teresa era comerciante en Jalisco y denunciaba extorsiones
No era ajena a la protesta. Una reportera consultada para este texto, la recuerda años atrás, entre 2012 y 2015, en medio de las manifestaciones realizadas durante la administración municipal de Ramiro Hernández, cuando los ambulantes denunciaron corrupción por parte de servidores públicos.
Teresa fue parte de las comerciantes que en febrero de 2015 iniciaron una huelga de hambre afuera del palacio municipal de Guadalajara y que incluso se encadenaron a una de las bancas en el sitio para exigir protección de parte de inspectores que los extorsionaban.
Durante esa misma administración municipal, Teresa interpuso una denuncia administrativa ante el Ayuntamiento de Guadalajara, señalando directamente a cuatro inspectores, un jefe de unidad departamental, y al director general de la oficina de inspección a mercados y comercios en espacios abiertos de la dirección de inspección y vigilancia municipal.
Desde niña fue vendedora ambulante, su familia fue una de las pioneras en la vendimia informal en el centro de Guadalajara. La familia González comparte poder y espacio con la familia Santos, quienes son los creadores de la Unión de Comerciantes de la Zona Centro de Guadalajara.
“Todos nos dedicamos al comercio, eso fue lo que nos enseñó nuestro padre, a vender hotdog, a vender agua fresca, a vender dulces”, dijo Teresa en una entrevista concedida a un medio local en aquellos años.
Hasta septiembre de 2024 fue parte de los plantones que estuvieron instalados durante casi un mes frente al palacio municipal de Guadalajara, para exigir permisos de trabajo en el primer cuadro de la ciudad durante las fiestas patrias y la repartición de permisos de larga estancia con transparencia.
De acuerdo con un diario local, a su vez, a Teresa también se le denunciaba por otros comerciantes de “autoproclamarse” líder de los vendedores ambulantes y de exigir cuotas.
Un vendedor ambulante del centro histórico, —que pidió el anonimato por cuestiones de seguridad—, reconoció que “era bien movida” y “se le denunciaba por varios (vendedores) de querer cobrar (cuotas), pero siempre era bien entrona y en todos lados estaba”, comentó.
Tras el hallazgo del Rancho Izaguirre, buscadora Teresa González pidió justicia
Durante la vigilia frente al Palacio de Gobierno de Jalisco, en la que tomó el micrófono, Teresa González Murillo gritó “no somos uno, no somos cien, somos miles, los que le exigimos (al gobierno del estado) justicia y esclarecimiento de nuestros desaparecidos, y que sepa que estos colectivos unidos por el amor a nuestros desaparecidos seremos incansables en la búsqueda en todas y cada una de las narcofosas”.
Sin hacer alguna pausa, y sujetando con fuerza una playera que mostraba la ficha de búsqueda de su hermano, enfatizó “yo le quiero decir a los compañeros de todos los colectivos, seguiremos luchando, no descansen, no cesen, exijámosles, ¡porque saben!, que somos más pueblo que gobierno”.
El colectivo Luz de Esperanza se pronunció y aseguró que la lucha de Teresa no termina con su muerte. “Su colectivo la respalda, su nombre permanecerá en nuestra memoria. Nos comprometemos a continuar con la búsqueda de su hermano Jaime, manteniendo viva esa luz de esperanza que Teresa encarnaba”, declararon en un comunicado.
Fiscalía de Jalisco descarta un posible secuestro en el caso de buscadora Teresa
Pese a que el colectivo Luz de Esperanza denunció que el ataque ocurrido a Teresa fue un intento de secuestro, la Fiscalía de Jalisco mantiene una línea de investigación por robo de dinero. Para argumentar esto, la dependencia señala que dos de las tres personas involucradas en los hechos huyeron en motocicleta y una más corriendo: “El uso de estos vehículos descarta cualquier intento de privación ilegal de la libertad”.
También, explica la fiscalía, un testigo refirió que Teresa estaba acostumbrada a recibir amenazas mientras que otro indicó que el día del ataque tenía en su poder “una cantidad considerable de efectivo”, tanto por sus ventas como de una tanda, el cual fue robado.
“Dentro de las líneas de investigación no se ha encontrado a la fecha ningún indicio que vincule el ataque con su reciente actividad como integrante de un colectivo de búsqueda de personas”, asegura la dependencia.
Otros dos buscadores han sido asesinados en Jalisco
De acuerdo con la organización Artículo 19, entre 2010 y marzo de 2025, en México se han registrado 24 casos de personas buscadoras asesinadas y cuatro más que permanecen desaparecidas.
Los estados que presentan la mayor cantidad de casos son Guanajuato, con ocho casos, Michoacán y Sonora, con tres cada uno, y Sinaloa, Veracruz y Jalisco, con dos respectivamente.
En el caso de Jalisco dos buscadores fueron desaparecidos y luego localizados sin vida. Se trata de Pablo Iván Miramontes Vargas, quien desapareció el 1 de julio de 2018 y de Jesús Isaac Castillo Mireles, desaparecido el 5 de agosto de 2024, informa el diagnóstico sobre seguridad para colectivos creado por el Movimiento por Nuestros Desaparecidos en México (MNDM).
Pablo Iván fue desaparecido por un comando armado. Le llamaron por teléfono, lo citaron haciéndole creer que podían darle información sobre el paradero de su hermano. Su cuerpo fue localizado el 3 de agosto de 2018 en una fosa clandestina.
“Había recibido amenazas previas por su labor de búsqueda, luego de haber descubierto que unas personas usaban la moto en la que viajaba su hermano al momento de su desaparición y que un policía podría haber sido cómplice”, detalla el diagnóstico.
Jesús Isaac también fue desaparecido por hombres armados quienes ingresaron a su domicilio ubicado en el municipio de Tlaquepaque, colindante a la capital del estado. Dos días después, el 3 de agosto de 2024, fue localizado sin vida. El diagnóstico detalla que su familia había recibido amenazas previas por la labor de defensa de derechos humanos.
El joven es hijo de Catalina Mireles, una madre buscadora y fundadora del colectivo “Madres Buscadoras de Lagos de Moreno” e integrante del Consejo Ciudadano de Desaparecidos en Jalisco.
Además, el Movimiento por Nuestros Desaparecidos en México reportó otro caso en Jalisco de una buscadora que fue desaparecida y más tarde localizada con vida.
Se trata de la joven Lucero Berenice Romo, una de las cofundadoras del colectivo Jovénes Buscadores. Desapareció el 12 de marzo de 2024 cerca de su domicilio ubicado en el municipio de Tlaquepaque. Previamente había recibido amenazas por la búsqueda que realiza de su madre y cuatro de sus tíos desaparecidos en diciembre de 2019 luego de ser privados de la libertad por policías municipales de Ocotlán.
FUENTE: SIN EMBARGO.
AUTOR: SIBONEY FLORES.