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Alegres del Barranco: Apología del delito en Auditorio Telmex violó código de ética de la UdeG

La relación entre la Universidad de Guadalajara y Telmex en torno al Auditorio Telmex se basa en un acuerdo de colaboración que incluye el uso del nombre, y no en una cesión total de derechos. Por lo tanto, Telmex tiene los derechos del nombre del auditorio y la UdeG mantiene el control.

El espectáculo del sábado 29 de marzo en el Auditorio Telmex, propiedad de la Universidad de Guadalajara (UdeG), en el que el grupo sinaloense Los Alegres del Barranco presentó imágenes del “Mencho”, líder del CJNG, incurrió en apología del delito, violó los códigos de Ética y Conducta de esa institución.

Una de las personas responsables de hacer cumplir estos códigos de Conducta y de Ética de la UdeG en el Auditorio Telmex es su director, Carlos Adrián Puga Martínez.

Puga Martínez fue nombrado en el cargo de director del Auditorio Telmex el 31 de enero de 2024. Proceso solicitó una entrevista con el funcionario para abordar lo ocurrido con la presentación del grupo de corridos, pero se negó a hablar.

El director tiene un sueldo bruto de 146,530.40 y un sueldo neto de 100,683 pesos, esto de acuerdo con el documento de lista de raya de la Operadora Auditorio Metropolitano del 16 de diciembre de 2024, en el que se da cuenta de que en la nómina del auditorio Telmex están otras 55 personas.

El artículo 1 del Código de Conducta de la Universidad de Guadalajara establece que esta norma “tiene por objeto establecer los criterios que orientarán el comportamiento de las personas integrantes de la comunidad universitaria, a fin de aplicar los principios y valores establecidos en el Código de Ética de la Universidad de Guadalajara y que están obligadas a cumplir”.

El artículo 2 del Código de Conducta, que aborda el ámbito de aplicación, establece que “es de observancia general y obligatoria para todas las personas integrantes de la comunidad universitaria”. Además, agrega que “las personas físicas o jurídicas con las que la Universidad tiene relación, con motivo de convenios de colaboración o contratos de adquisiciones, arrendamientos, prestación de servicios, concesiones u obra, observarán los valores y principios universitarios en las actividades que realicen”.

El código también establece que la transgresión a los valores y principios de la Universidad de Guadalajara por parte de proveedores, prestadores de servicios, contratistas o colaboradores “podrá ser motivo para reconsiderar la celebración de convenios o contratos con dichas personas”.

En tanto que el "Código de Ética de la Universidad de Guadalajara" aborda la importancia del respeto a la legalidad y puntualiza los valores éticos que deben seguir quienes se rigen por este código. El Artículo 2 explica que la comunidad universitaria se compromete a respetar los principios y valores establecidos en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en los tratados internacionales de derechos humanos de los que México es parte y en la legislación aplicable.

El Artículo IX, Legalidad, exige el apego al orden jurídico y el cumplimiento de las leyes y los derechos.

La norma enuncia los valores éticos que deberán seguir los integrantes de la comunidad universitaria, así como sus prestadores de servicios y aliados, tales como Democracia, Desarrollo Sostenible, Diversidad, Educación para la Paz, Equidad, Honestidad, Igualdad, Justicia, Legalidad, Libertad, Respeto, Responsabilidad, y Solidaridad.

En la Sección Novena denominada Legalidad, el artículo 13 indica que se deberá “fomentar la cultura de la legalidad en todos los ámbitos de la vida universitaria en que se desenvuelva”.

Universidad revisará cláusulas de contratos del “Auditorio Telmex”

Recientemente, tras el evento polémico ocurrido en el auditorio, la UdeG anunció que se revisarán y modificarán los contratos, incluyendo cláusulas para prohibir la apología del delito y discursos de violencia. Sin embargo, las autoridades universitarias no mencionaron la revisión ni posibles sanciones a las violaciones de sus códigos de Ética y Conducta.

“Auditorio Telmex” es un nombre comercial por el que la compañía pagó para que se le nombrara así a ese recinto, por medio de un acuerdo de patrocinio con la empresa de telecomunicaciones.

La relación entre la Universidad de Guadalajara y Telmex en torno al Auditorio Telmex se basa en un acuerdo de colaboración que incluye el uso del nombre, y no en una cesión total de derechos. Por lo tanto, Telmex tiene los derechos del nombre del auditorio y la UdeG mantiene el control y la propiedad del recinto.

La unión entre la UdeG y Telmex es un acuerdo de patrocinio en el que la UdeG conserva la propiedad y el control del auditorio, y en el que Telmex es el patrocinador principal del auditorio, lo que le otorga el derecho a que el recinto lleve su nombre.

Esta colaboración implica un acuerdo en el que Telmex apoya financieramente al auditorio a cambio de la visibilidad que proporciona el nombre del recinto.

La UdeG es la propietaria y responsable de la gestión del Auditorio Telmex. La Universidad mantiene el control sobre las operaciones y la programación del auditorio.

El Auditorio Telmex es parte del Centro Cultural Universitario de la UdeG. La Universidad la cataloga como una “Entidad Productiva”, y en la estructura universitaria el nombre que recibe es Operadora Auditorio Metropolitano.

La colaboración con Telmex permitió a la UdeG pagar el financiamiento de la construcción y operación de este recinto. Telmex, por su parte, obtiene una exposición de su marca.

El cambio de nombre del Auditorio Metropolitano a Auditorio Telmex se realizó en el año 2007, coincidiendo con su inauguración. Los detalles financieros del acuerdo indican que Telmex otorgó un monto de 10 millones de dólares para el funcionamiento del recinto.

FUENTE: PROCESO.
AUTOR: ELIZABETH RIVERA AVELAR.

Washington condena promoción a “El Mencho”. Confirma que retiró visas a banda musical

El Gobierno de Estados Unidos condenó la apología al líder del CJNG y revocó las visas del grupo Los Alegres del Barranco.

El Subsecretario de Estado de Estados Unidos, Christopher Landau, confirmó la revocación de las visas de los integrantes de la banda musical mexicana Los Alegres del Barranco tras dos conciertos recientes en México, donde la agrupación proyectó imágenes que enaltecían a Nemesio Oseguera Cervantes, alias "El Mencho", líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).

Landau, quien previamente se desempeñó como Embajador de Estados Unidos en México, compartió un video del reciente evento en su cuenta de X, acompañado del mensaje: "Creo firmemente en la libertad de expresión, pero eso no significa que deba estar exenta de consecuencias. El grupo mexicano Los Alegres del Barranco difundió imágenes que glorificaban al narco ‘El Mencho’ —líder del sangriento cártel CJNG— en un concierto reciente en México”.

El funcionario estadounidense también destacó que la administración Trump se toma muy en serio la responsabilidad de regular el acceso de extranjeros a su territorio, y afirmó que "el Departamento de Estado ha revocado las visas de trabajo y turismo de los integrantes del grupo". Y añadió: "No vamos a extender la alfombra roja a quienes ensalzan a criminales y terroristas".
La medida generó diversas reacciones en redes sociales, donde algunos usuarios aplaudieron la decisión como un acto necesario para combatir la apología del delito, mientras que otros criticaron la decisión del Gobierno estadounidense como un ataque a la libertad artística.

Hasta el momento, los integrantes de Los Alegres del Barranco no han emitido un comunicado oficial al respecto.

Fiscalía los investiga

Los Alegres del Barranco, una banda conocida por su música regional mexicana, han generado controversia en sus recientes presentaciones en Michoacán y Jalisco.

El pasado 30 de marzo, durante su concierto en la Plaza de Toros La Macarena, en Uruapan, Michoacán, el grupo proyectó imágenes de "El Mencho" tras interpretar la canción "El dueño del palenque", que hace referencia al capo.

Un día antes, el 29 de marzo, la banda se presentó en el Auditorio Telmex de Zapopan, Jalisco, donde también difundieron fotografías del narcotraficante durante su show.
Este evento llevó al Gobierno de Zapopan a imponer una multa de 33 mil 942 pesos al recinto por promover la apología del crimen mediante imágenes.

Aunque el Auditorio Telmex se deslindó de la responsabilidad y señaló que el contenido audiovisual era decisión de los artistas, el incidente derivó en la apertura de investigaciones por parte de la Fiscalía de Jalisco, que busca determinar posibles responsabilidades legales.

Sheinbaum pide investigar

La Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo expresó su rechazo hacia las acciones de Los Alegres del Barranco en su conferencia de prensa matutina del lunes pasado.
"No debería de ocurrir eso. Imagínense. No está bien. Que se haga una investigación. No es correcto", dijo al ser cuestionada por la polémica que se desató el fin de semana en redes sociales.
"Hay que ver si tiene una connotación, de qué tipo, pero hay que fijarse a quién invitan y cuál es el espectáculo que va a haber porque no se puede hacer apología de la violencia ni de los grupos delictivos", añadió.


FUENTE: SIN EMBARGO.
AUTOR: REDACCIÓN.

El ‘narcocorrido’ se extiende, pese a la prohibición oficial

Ciudad de México. Las parejas se disponen a invadir la pista. La banda prepara los instrumentos y las luces apuntan hacia el escenario. Los chiflidos son ensordecedores para que termine la espera. El operador ajusta el equipo de sonido y desde los altos decíbeles se escucha:

“Con cuerno de chivo y bazuka en la nuca/volando cabezas al que se atraviesa/somos sanguinarios locos bien ondeados/nos gusta matar/pa dar levantones somos los mejores/ siempre en caravana/ toda mi plebada/bien empecherados/blindados y listos para ejecutar…/ soy el número 1 de clave M1/ respaldado por El Mayo y por El Chapo/ la JT siempre, presente y pendiente/pa su apoyo dar”.

Con la cadencia del baile norteño, los ejecutantes se contonean al ritmo de una música ejecutada con instrumentos de banda: chun-ta-ta, chun-ta-ta. Y como si acataran una orden, de sus gargantas surgen coros que anticipan la letra. Todos cantan. Y son maestros, abogados, empleados, estudiantes, secretarias, comerciantes... Pero también, por supuesto y con especial delectación, gente metida en el narco.

Los sombreros son obligados para el baile; la bota o zapato costoso, también. La camisa se usa de marca (o perfecta imitación). Ellas lucen sobre todo el tacón alto, no importa si la pista es o no terregosa. Es una comunión sin distinciones. El único fin es celebrar el rito de bailar narcocorridos.

Todo, pese a estar satanizados en el discurso oficial y su difusión expresamente prohibida en algunos estados con la intención de que no se les programe en las radiodifusoras, no se organicen bailes masivos ni se escuchen en bares y cantinas.

Sin embargo, a la luz de los hechos, tales acciones no han tenido el efecto esperado, pues este género sigue siendo del gusto de muchos sectores de la población, con o sin vínculos con el narcotráfico, quienes buscan la música y las presentaciones en vivo de bandas como Los Tigres del Norte, K-Paz de la Sierra, Exterminador, Los Tucanes de Tijuana, Los Capos de México, entre otros.

Su mayor impacto tiene lugar en el norte del país, pero el narcocorrido ha superado su ámbito norteño y cada vez más invade zonas populares de las grandes urbes en todo el territorio nacional.

Terrenos baldíos, campos deportivos y otros espacios abiertos como bodegas, son los lugares a los que miles acuden a escuchar a esas bandas que entre corrido y corrido a veces cantan melodías románticas o de desamor. El imán es siempre oír, cantar, bailar los corridos compuestos para el narco y sus capos históricos o actuantes en ese momento.

Los costos de acceso a los bailes son variables (entre 100 y 400 pesos promedio) y abunda, como en todo concierto de este tipo, la venta de cheves, brandy, ron y sobre todo el Buchanan’s, whisky que se ha puesto de moda entre los seguidores de esta música, pues, se dice, lo beben los traficantes.

El corrido en general ha sido, desde su origen, una crónica de la realidad. Pero con las décadas, los de temática relacionada con el narcotráfico se han transformado y, ante un contexto nacional cada día más violento, en su narrativa han incorporado descripciones de las descarnadas acciones de los sicarios: ejecuciones, degollamientos y levantones y todas las demás descarnadas formas del crimen que realizan.

Nacido como subgénero del corrido tradicional –en el que se cuentan las hazañas de héroes independentistas o revolucionarios—, los registros apuntan a que los primeros narcocorridos surgieron a principio de la década de los 30 del siglo pasado, en la frontera México-Estados Unidos.

En su libro Cantar a los narcos, Juan Carlos Ramírez-Pimienta, académico de la Universidad Estatal de San Diego Imperial-Valley, hace un recorrido histórico por este género musical. “El primer corrido con temática de traficantes de drogas y tráfico de estas sustancias que pude ubicar es de 1931 y otro de 1934. Eran muy diferentes a los de hoy, incluso a los de los años 70 interpretados por Los Tigres del Norte”.

Edgar Morín, doctor en antropología, académico de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y autor del libro La maña, señala que el narcocorrido no es algo homogéneo, sino que tiene una serie de matices:

"Hay letras implícitas y otras totalmente explícitas; tienen un componente literario, el compositor describe los hechos, los condena o los califica al grado de llegar a la apología; dan cuenta de una realidad que muchas veces no se cuenta y que el gobierno trata de ocultar, y muchos otros son escritos por encargo, a fin de resaltar una figura. Encasillarlo sólo como apología de la violencia es reducir este fenómeno social".

Ramírez-Pimienta ha estudiado este tipo de música desde los años 90, cuando era estudiante del posgrado en letras en la Universidad de California, Los Ángeles. Afirma que el fenómeno de la narcocultura, y dentro de éste los corridos de narcos, están relacionados con el contexto económico del país.

“Tras su origen, se dio un lapso de más de 20 años en el que es casi es imposible encontrarlos, es entre los 40 y finales de los 60. En los años del milagro económico no hay registro de ellos. El género renace cuando comienzan las crisis, a partir de los 70, y tuvo su primer auge con Los Tigres del Norte, con corridos hasta inocentes como Contrabando y traición y La banda del carro rojo”.

Es en la década de los 80, cuando Rafael Caro Quintero era la figura dominante en el mundo del narcotráfico, donde se produce una primera transformación en los contenidos de estas melodías. "Se da un cambio epistemológico en la figura del héroe del corrido; ya no es sólo el que trafica, sino también el que ostenta lujos y dinero, consume narcóticos y alcohol y es un conquistador de mujeres. Un hedonista".

El contexto nacional volvió a transformar al género. En diciembre de 2006, Felipe Calderón declara la guerra al narcotráfico y lejos de brindar mayor seguridad, la estrategia provoca más muertes, ejecuciones, enfrentamientos, desaparecidos, descabezados. Cientos de miles, según organizaciones nacionales e internacionales de derechos humanos.

"De inmediato el narcocorrido refleja esa nueva realidad, entre 2007 y 2011 surge el llamado Movimiento Alterado, con letras totalmente explícitas, hiperviolentas, pero a la vez súper reales: descabezados, colgados, pozoles. Las bandas están en guerra entre ellas y con el Estado, y la música lo refleja", enfatiza el académico de la Universidad de San Diego.

Algunas letras, sobre todo las Teodoro Bello, compositor entre otros de Pacas de a kilo y Jefe de jefes, de manera muy velada hacen alusión a la complicidad entre autoridades y criminales. En la parte final del primero se dice: “Los pinos me dan la sobra/ mi rancho pacas de a kilo”. El propio vocalista de Los Tigres del Norte, Jorge Hernández, ha dicho que la letra aduce a que el protagonista tiene un arreglo económico con el Presidente o con sus colaboradores (Los Pinos), por lo que goza de total impunidad.

No sólo el contenido ha transformado a este género, la tecnología ha jugado un papel relevante para su promoción y difusión. Enrique Pimentel, del Seminario de Comunicación y Cultura de la Facultad de Estudios Superiores Acatlán de la UNAM, indica que hace varias décadas para grabar y publicitar esta música era necesario un largo proceso y se requería de sellos disqueros que dieran el apoyo.

"En la actualidad es mucho más sencillo, el Internet y otras tecnologías permiten grabar y difundir de manera mucho más sencilla estos contenidos. Gracias a ello podemos conocer a grupos muy locales de Sinaloa, Durango, Tamaulipas, Sonora. Y ya no importa si son súper violentos, no hay manera de frenarlo porque la gente lo sigue".

Anajilda Mondaca, de la Universidad de Occidente unidad Culiacán, sostiene que los narcocorridos van más allá de letras, sonidos y ritmos. "La existencia de elementos emanados del narcotráfico, instaurados en la narcocultura y observables en las letras, son capaces de producir sentido, y cada vez son más codificables entre sectores de la población que los escucha. Son capaces de crear imaginarios, de reforzar ideologías y de servir de reflejo y espejo de todo lo que representa el mundo del narco".

Pero a la vez, agrega la académica en un artículo que escribió para el Instituto Hemisférico de Performance y Política, estas expresiones hacen un planteamiento de ilegalidad y paralegalidad que arrojan señales de la descomposición y las complicidades entre las bandas delictivas y las instancias gubernamentales que deberían contenerlas.

En años recientes en varias entidades del norte del país se han formulado iniciativas para prohibir la grabación y difusión de estas expresiones culturales. En Chihuahua por ejemplo, existe una ley que va en ese sentido y hubo intentos en Sinaloa y Durango.

Morín dice que la mejor forma de hacer más interesante entre la sociedad un producto es justamente prohibiéndolo. "Cuando algunos gobernantes se empeñan en hacer el ridículo y tratan de censurarlos, el fenómeno toma otros caminos. Hoy en día no necesita publicidad en los medios tradicionales, pero los bailes tienen un gran poder de convocatoria".

Para Pimentel toda prohibición siempre quedará corta, es decir, en la radio no se programan, no hay publicidad y los grandes medios evitan hablar de ello. Pero en la realidad, a través del Internet y la piratería se siguen consumiendo. "El narcocorrido sigue vigente, porque el contexto lo sigue siendo".

Ramírez-Pimienta plantea que si bien hay piezas donde se hace una apología total de la criminalidad, hay muchas otras que "son verdaderas crónicas históricas que llenan las piezas del rompecabezas de estos años álgidos de guerra contra el narco. Han llenado un vacío de una narrativa que desde el Estado nos llega filtrada o francamente falseada. No quiere decir que la versión de los narcocorridos sea la verdadera, pero cumplen diversas funciones dependiendo del contexto social y económico".

Los especialistas coinciden en que mucha de la gente que gusta de esta música entiende la diferencia entre la realidad y las composiciones. "No es que los escuchemos y vayamos a sacar un cuerno de chivo para matar a alguien", concluye Ramírez-Pimienta.





Fuente: La Jornada
Autor: Emir Olivares Alonso
http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2016/10/17/el-2018narcocorrido2019-se-extiende-pese-a-la-prohibicion-oficial

El cantante Gerardo Ortiz, implicado en delincuencia organizada y lavado de dinero

La Fiscalía de Jaslico pidió a la PGR indagar al cantante luego de que en la finca en la que el Ortiz grabó su polémico video “Fuiste mía” fue detenido en 2014 uno de los implicados en el asesinato del exsecretario de turismo del estado.

La Fiscalía General de Jalisco pidió a la PGR investigar al cantante grupero Gerardo Ortiz por los delitos de delincuencia organizada y operación con recursos de procedencia ilícita.

Eduardo Almaguer Ramírez, fiscal del Jalisco informó en conferencia de prensa este jueves, que hará la petición a la Procuraduría General de la República (PGR) tras indagar una finca en la colonia de El Mante donde el cantante grabó un video musical y donde se cometieron diversos ilícitos en 2014.

Según las indagatorias, se vincula la participación de cuatro personas tanto en la grabación del video como con la detención ocurrida en la finca, donde se encontraba Daniel Quintero Riestra y/o José Antonio Costa Ruvalcaba, detenido por la Policía Federal y señalado como uno de los implicados en el homicidio del exsecretario de Turismo de Jalisco, Jesús Gallegos Álvarez y una modelo de origen venezolano.

El funcionario señaló que se indaga a las empresas Aeronaves VIP Exotic Toys, Del Records, Badsin Records por su presunta vinculación entre quienes las representan, además hay contradicciones entre quienes se dicen ser dueños de la finca en la que se grabó el video de “Fuiste Mía” del cantante.

El video causó polémica pues muestra cómo Ortiz, protagonista del video, encuentra a su mujer con otro hombre. El cantante mata de un balazo al hombre para después encajuelar a la mujer y después prenderle fuego al auto. Incluso se abrió una petición en Change.org para que se retirara el video de YouTube. La petición recabó 7,000 firmas y el clip fue retirado.

También se investiga a la empresa concesionaria del palenque en Tepatitlán de Morelos, porque no se ha comprobado solvencia económica de su representante para realizar este tipo de eventos, así como a otras empresas, una de ellas propiedad de los familiares del cantante.

El fiscal explicó que la calidad de Gerardo Ortiz ante las autoridades puede cambiar, de tener una solicitud de localización a una de presentación por los delitos mencionados.


Hasta el momento, han declarado nueve personas sobre esta la grabación de video, entre ellos los policías que participaron en el video y algunos testigos, para determinar si la productora había hecho partícipe de manera directa a los elementos de la policía.

FUENTE: ANIMAL POLÍTICO.
AUTOR: REDACCIÓN.
LINK: http://www.animalpolitico.com/2016/04/el-cantante-gerardo-ortiz-implicado-en-delincuencia-organizada-y-lavado-de-dinero/