AUTOR: RAÚL LINARES.
Aunque el gobierno federal y los mandatarios de seis estados vecinos a Michoacán se reunieron el lunes con el objeto de evitar el “efecto cucaracha” –luego del operativo federal para golpear a la estructura de Los Caballeros Templarios–, la presencia de este cártel y sus ramificaciones ya se extiende en varias de estas entidades del país.
El ejemplo más terrorífico y, quizá, el más emblemático está a sólo unos pasos del Distrito Federal.
En el Estado de México, a diario se registran enfrentamientos, ejecuciones y secuestros con el característico sello michoacano.
Tan sólo en lo que va del año, se han producido cerca de 51 bajas civiles según un recuento realizado por Revolución TRESPUNTOCERO. El más reciente ocurrió el miércoles pasado en Valle de Chalco, donde apareció una mujer decapitada de apenas veinte años de edad. Su cadáver tenía un mensaje contra un mando policial.